Hundirán un buque atacado en Malvinas: es por falta de presupuesto para conservarlo
Hubo intentos por convertirlo en un museo, de llevarlo al puerto de Olivos o a Ushuaia; también mostraron interés Santa Cruz, Chubut, Entre Ríos y Santa Fe, pero ninguna de estas iniciativas se concretó. El mar será su tumba.
Hundirán un buque atacado en Malvinas. El Aviso Alférez Sobral, buque insignia de la historia naval argentina y veterano de la Guerra de Malvinas, será hundido en alta mar en una operación de rutina conocida por la Armada como “una etapa de flota”, cerrando así un ciclo de servicio heroico y abandono prolongado.
Atacado la noche del 2 de mayo de 1982 por helicópteros británicos mientras realizaba una misión de rescate, el Sobral sufrió la pérdida de su comandante y de siete tripulantes. “Durante la guerra, el navío fue atacado por misiles: su comandante y siete tripulantes fallecieron.” Su sacrificio es recordado como uno de los momentos más dramáticos del conflicto.
La decisión de hundirlo no solo obedece a razones técnicas o presupuestarias, sino también a una práctica con profundo sentido simbólico. En la simbología marina, hundirlo es un gesto honorífico para ese veterano -protagonista de una dramática historia- que languidecía, solitario, esperando en vano que las buenas intenciones de quienes pretendieron preservarlo, se hicieran realidad, ya que los exiguos fondos de la marina hizo que su conservación fuera una triste quimera.
Un intento frustrado por salvar al guerrero de hierro
La posibilidad de conservarlo como museo flotante o como monumento se desvaneció ante los obstáculos económicos. Cuando el pasado 10 de septiembre se anunció su subasta, junto a las corbetas Drummond y Guerrico... se lo retiraba de la subasta pública... los que reclamaban la suspensión de la medida, dispusieron de tres meses para presentar un plan viable de conservación de la nave.
Sin embargo, las promesas no se concretaron. Amarrado en el puerto de Mar del Plata, hubo iniciativas desde Santa Cruz, Ushuaia, Chubut, Entre Ríos y Santa Fe para alojarlo, pero ninguna logró avanzar. Es que el trasfondo de la cuestión siempre fue el económico: para ser remolcado, era preciso invertir unos 250 mil dólares para ponerlo en condiciones de navegabilidad.
La Armada, por su parte, explicó que “se había donado todo lo que se pudo, como su campana, un cañón y hasta el mobiliario.” Frente al deterioro y la falta de fondos, su destino estaba sellado.
Fuente: El Once




